Lectura fácil, iniciativa de impacto social

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Lectura fácil, iniciativa de impacto social

La técnica de lectura fácil hoy es implementada por especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), mediante el proyecto de cooperación "Accesibilidad al patrimonio bibliográfico, arqueológico y científico de la Nación cubana mediante el empleo de las nuevas tecnologías para el desarrollo de iniciativas de impacto social". Una de las asesoras técnicas de lectura fácil, herramienta que pretende adaptar textos literarios y documentos técnicos para facilitar la comprensión de la lectura a determinados públicos es Ángela García Gallego, especialista de la Sociedad Cooperativa Especial Dilee, de Extremadura, España.
Presente en La Habana como parte de las acciones para implementar la iniciativa entre la Oficina del Historiador y la ONG Extremeña Fundación Ciudadanía, mediante fondos de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), la experta accedió a esta entrevista:


¿Qué es la lectura fácil?


La lectura fácil es una técnica que permite hacer la información más accesible y más entendible para las personas que puedan tener dificultades en la comprensión. Consiste en trabajar el léxico, la gramática, la ortografía, se usan ilustraciones para hacer una lectura más cómoda, más sencilla y sobre todo para que mejore esa comprensión y esa facilidad de seguir la lectura y entenderla.

¿Cómo se vincula el proyecto DILEE con la OHCH?

Se vincula a través de un proyecto de colaboración de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID). Nosotros participamos como asistentes técnicas especialistas en la técnica de la lectura fácil para traerla a Cuba empezando por la Ciudad de La Habana, introducir la técnica e ir formando un equipo que puede empezar a desarrollarla y extenderla por todo el territorio.


En la Oficina del Historiador, ¿quiénes se adiestran en lectura fácil?

Personas de la editorial Boloña, el sistema de bibliotecas, especialistas del Plan Maestro, de Patrimonio Cultural. Es como cubrir diferentes ámbitos porque al final la información está en todos los lugares, nos rodea por todos los sitios y se trata de avanzar con la información que sea, de patrimonio, de cultura, de turismo, de educación, cualquier tipo de información.


¿Traen la técnica a La Habana como la desarrollan en Extremadura?

Sí, en Extremadura lleva algunos años implantada, se está extendiendo en distintos ámbitos porque con la lectura fácil no solo se está avanzando en la adaptación de textos, sino también se están poniendo en marcha clubes de lectura fácil para disfrutar del placer de la lectura y que puedan seguir disfrutando de los libros todas aquellas personas que les cuesta mantener la atención, concentrarse y seguir una historia, o ver una letra muy pequeña.
La lectura fácil se caracteriza por ser frases sencillas, cortas, con un tamaño de letra grande, todo va en orden cronológico, se centra en lo principal de las historias. Entonces lo que estamos intentando aquí es transmitir nuestra experiencia en cuanto al tema de adaptaciones en distintos ámbitos, sobre todo en el tema administrativo porque es más complejo siempre de entender, lleva un vocabulario más técnico. Y también se va a iniciar ahora la rama de los clubes de lectura fácil. De hecho en esta misión se pone en marcha un club de lectura fácil con personas mayores y la idea es que el año que viene se refuerce ampliándolo en todo el sistema de bibliotecas intentando formar a formadores que luego puedan continuar con esos clubes de lectura en todas las bibliotecas, ya sea para personas mayores, personas con discapacidad intelectual, adolescentes que tienen trastornos de aprendizaje para que se puedan beneficiar de todo lo que la lectura aporta.
Aquí se ha arrancado con lo que es adaptación de obras literarias, se está adaptando La Edad de Oro poco a poco se irán adaptando todos los cuentos de esa obra, las historias y toda la colección. Ya se ha adaptado Nené traviesa, Los Tres Héroes, ahora le corresponde a El padre de Las Casas, La ruina india. Y a su vez se están adaptando documentos del Plan Maestro de orden urbanístico, complejos, de lo que se trata es de acercarlos a la población lo más posible, a las personas que quieran poner en marcha los negocios, es una terminología complicada que la lectura fácil allana mucho más ese camino para que se haga más comprensible y más fácil.


En esta técnica no solo intervienen los textos, sino también el diseño, las ilustraciones…

Es cierto, es muy importante no solo aplicar las técnicas de redacción, sino que a la hora de preparar un documento hay que tener en cuenta la maquetación de ese documento, el diseño, la incorporación de ilustraciones y hay que tener cuidado con varias cosas para que al final el documento sea totalmente accesible, no solo comprensible. La información redactada puede ser comprensible, pero si luego la pones en un formato que va a ser difícil de realizar, de acceder, al final deja de tener el objetivo que se pretende. Entonces en el diseño y la maquetación hay que tener cuidado, no escribir sobre una imagen por ejemplo, porque eso dificulta la lectura, hay que tener contraste de colores porque hay personas que tiene dificultad a la hora de ver ciertos colores. Lo que se intenta es hacerlo lo más accesible posible a todos los públicos.


¿Qué opinión tienen del trabajo de los especialistas de la OHCH involucrados en esta labor?

Es muy loable porque se están esforzando mucho. Esta es una técnica que a priori cuando lo contamos parece sencillo escribir de forma fácil, pero el vocabulario y la riqueza que éste tiene está ahí y llevar a término sencillo ciertas ideas, abstractas, en muchos casos es muy complicado y el proceso de adaptación es muy difícil y muy costoso sobre todo al principio. Cuando llevas mucha práctica todo se va haciendo más cómodo, pero al principio es algo muy costoso que hay que dedicarle muchas horas. Te tienes que poner mucho en la piel de las personas que lo van a leer, porque no todos entendemos el mismo lenguaje, ni todos hablamos de la misma manera. Y lo principal en lectura fácil es ponerlo en el lenguaje cotidiano que usa el público al que se dirige esa información. Entonces hay que usar mucho la empatía para lograr entrar en la piel de esa persona y sobre todo después de haber hecho el trabajo validarlo y contrastarlo con ese público objetivo, con un equipo que pertenezca a esas personas mayores a las que va dirigida, o a esas personas con discapacidad intelectual, un equipo que aporte mejores términos, mejores estructuras de ideas para que el trabajo tenga la mejor calidad posible.
Entonces se están esforzando mucho, resulta complicado pero estamos entre todos manteniendo esa esencia para transmitir de forma sencilla las ideas.


En el caso de los textos de Plan Maestro por ser más técnicos, son más complicados…?


Sí, ahí es donde están encontrando las mayores dificultades. Pero están haciendo un gran trabajo, sobre todo la primera fase. La lectura fácil es la extracción, la síntesis de lo más importante, de lo que realmente queremos que la población conozca porque es lo que más útil le va a ser. Entonces esa es la primera etapa, muy difícil: sacar, extraer esa información y pasarla a ese lenguaje sencillo usando esa técnica es realmente complicado pero nuestra misión es ayudarle sobre todo en los primeros pasos para que los trabajos vayan quedando lo mejor posible y que puedan coger una práctica que a ellos les resulte menos costoso y puedan abarcar la mayor cantidad de documentos e información posibles para acercar a la ciudadanía.


El Plan Maestro comenzó con los trámites que debe hacer la ciudadanía para ejercer el trabajo por cuenta propia.

La idea es sacar un documento breve, sencillo, cómodo de leer, directo y práctico con las ideas principales que necesita la población para poner en marcha su negocio. Creo que se está haciendo muy buen trabajo. Va a quedar un documento accesible, cómodo y práctico que es de lo que se trata la lectura fácil.









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