Gestión del Plan
 
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Proceso de Rehabilitación

Los Inicios: 1980-1989

El proceso de recuperación patrimonial y socioeconómica se inició en 1980 con la restauración de la antigua Casa de los Condes de Jaruco, en la Plaza Vieja, que acogió el Fondo Cubano de Bienes Culturales. Desde ese momento, la puesta en marcha del Primer Plan Quinquenal de Restauración (1981-1986) priorizó el rescate de un grupo de inmuebles de alto valor histórico y cultural situados en el sector colindante con la Plaza de Armas, especialmente en las primeras cuadras de la calle Obispo, que fueron objeto de una amplia reanimación funcional. La peatonalización de este tradicional eje comercial conectó el centro antiguo de la ciudad intramuros con la zona de expansión de La Habana del siglo XIX. En 1986 la Oficina del Historiador, en su papel de inversionista del proyecto, puso en marcha el Segundo Plan Quinquenal de Restauración (1986-1991).

Aunque los trabajos se habían iniciado desde la década anterior, la demolición del parqueo soterrado y el ulterior aplanamiento de la plaza, unido a la virtual reconstrucción del antiguo Colegio del Santo Ángel, marcó un punto de inflexión en el complejo proceso de recuperación de la Plaza Vieja. Tal y como se había planificado en sus inicios, es hoy un espacio con una imagen tradicional y con una fuerte vocación cultural y de servicios, con fuerte peso de vivienda social

La recuperación funcional y de la imagen urbana, implicó un cambio radical en la conciencia ciudadana sobre los valores de la ciudad y las potencialidades de su recuperación. A partir de ese momento, las acciones se extendieron hacia el sur, a lo largo de las calles Oficios y Mercaderes, en dirección a las plazas de San Francisco y Vieja, y en dirección norte, hacia la Plaza de la Catedral.


Sin embargo, con la crisis económica que sobrevino en los años noventa, el programa de recuperación se paralizó. El balance final del decenio fue de unos 65 edificios revitalizados en el entorno de las plazas, dedicados en su mayoría a fines culturales (museos, galerías), y en unos pocos casos a vivienda, sobre todo aquellos que formaban parte del proyecto de la Plaza Vieja, conducido por el CENCREM.

1990-1999

Entre las medidas económicas e institucionales tomadas en el país para atenuar la crisis a inicios de los noventa, se puso en marcha un nuevo modelo de gestión liderado por la Oficina del Historiador. El modelo, integral y sostenible desde el punto de vista financiero, reimpulsó desde fines de 1993 el proceso de rehabilitación, concentrando planes y recursos en las cuatro plazas principales y los ejes que las conectan, a partir de una red creciente de instalaciones comerciales y de servicios, lo que permitió el fortalecimiento de nuevos proyectos sociales (entre ellos los programas de vivienda) y de reanimación cultural. El patrimonio dejó de ser contemplado únicamente en su dimensión cultural, para considerar también, de manera activa, su dimensión socioeconómica.
 

2000-2009

En los primeros diez años tras la implementación del modelo de gestión se recuperaron 350 edificios en aproximadamente cuarenta manzanas. A las acciones de recuperación del sector asociado a cuatro de las cinco plazas principales se añadieron los trabajos en otros sitios priorizados: el Paseo del Prado, la calle Obispo, el borde portuario, y otros proyectos al interior del territorio, especialmente en el barrio de San Isidro y el entorno de los conventos de Belén y Santa Teresa. El territorio se consolida como polo cultural y turístico de nivel nacional, recibiendo anualmente un millón de visitantes extranjeros y una gran afluencia de residentes
de la capital y de otras partes del país.
 

2010-2019

En esta década se prevé la consolidación de los sitios recuperados y el avance hacia la Plaza del Cristo a través de una serie de acciones a diversas escalas en las calles Teniente Rey y Amargura; y por otro lado continuar las intervenciones en los ejes de Oficios, O’Reilly, San Ignacio y Paula, mientras se refuerza la centralidad y jerarquía del sector Prado-Estación Central de Ferrocarriles, con acciones en el sector terciario. Por otro lado, se prevé la apertura de nuevos focos dinamizadores hacia el interior del territorio, sobre todo en pequeñas plazuelas como Santa Clara y El Ángel.

Con el rescate de los antiguos Almacenes de San José, valioso exponente de la arquitectura industrial de fines del siglo XIX, dio inicio al proceso de reconversión de las viejas estructuras portuarias para su uso como instalaciones culturales y de ocio. El nuevo Mercado de Artesano marca así el primer paso para la recuperación del frente marítimo de la ciudad histórica








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